2 sept 20267 min de lectura
Cada primavera, antes de que cualquier equipo de escalada ponga un pie en el Everest, un pequeño grupo de escaladores Sherpa ya ha subido y bajado el Khumbu Icefall decenas de veces. Son los icefall doctors, y la ruta a través del kilómetro más peligroso de la montaña existe gracias a ellos. Llevan escaleras de aluminio sobre grietas que pueden tragarse a una persona entera, instalan cuerdas fijas a través de un glaciar que desciende aproximadamente un metro cada día, y regresan cada pocos días para reconstruir lo que el hielo ha desplazado o derrumbado. El nombre no es oficial ni antiguo: se acuñó hace relativamente poco, y la historia de cómo se consolidó dice mucho sobre cómo funciona el Everest. Esta crónica traza esa historia: quiénes son los icefall doctors, cómo se organiza el trabajo, cuánto les pagan, qué material llevan y por qué esta labor es tan respetada como peligrosa. Si alguna vez has mirado una fotografía de escaleras tendidas sobre un vacío blanquiazul y te has preguntado quién las puso ahí, esta es la respuesta.