Peligro, muerte y regreso
Gestionar el riesgo en equipo
Practicas un deporte que pone en riesgo tu vida: toma nuestro aviso legal muy en serio. Un factor de seguridad importante es la elección de tus compañeros de equipo, especialmente si no contratas a un guía profesional.
Si tú y tus compañeros de equipo escaláis con sensatez, vuestro objetivo debe ser que todos bajen en buen estado de salud, independientemente de si algunos o todos alcanzáis la cumbre. No hay ninguna cumbre que valga perder un solo dedo de la mano o del pie, y mucho menos arriesgar una vida.
El Aconcagua se subestima con frecuencia porque puede alcanzarse su cumbre por rutas "no técnicas". Pero cada año mueren personas en el Aconcagua, y la muerte puede ocurrir en cualquier ruta y en cualquier mes. Puedes minimizar los riesgos actuando con responsabilidad y escuchando a guías y guardaparques. Por ejemplo, es una imprudencia escalar sin guía si te falta experiencia; escalar en medio de una tormenta; escalar con equipo inadecuado; no beber o comer suficiente; o tener compañeros de equipo irresponsables. Sin embargo, nunca puedes eliminar todos los riesgos.
Una buena comunicación dentro del equipo es fundamental para una expedición exitosa. Si te sientes mal o tienes los dedos entumecidos, ser sincero al respecto es una señal de fortaleza, no de debilidad. Cualquiera puede tener un mal día, y como compañero de equipo puedes levantarle el ánimo o aligerar su carga. El espíritu de equipo permite ayudarse mutuamente a alcanzar la cumbre de forma agradable y segura. Aunque los miembros del equipo tienen el deber de ayudarse entre sí, la responsabilidad última de tu seguridad te corresponde a ti, no a tus compañeros ni a tu guía.
Hora límite de regreso
Algunos grupos defienden establecer una "hora límite de regreso", una hora fija acordada para dar la vuelta durante el ataque a cumbre y poder bajar con seguridad. Nosotros no compartimos esta idea.
Una hora límite de regreso fija puede ser algo peligroso. Creemos que el tiempo meteorológico y el estado físico y mental de tu equipo deben ser los factores determinantes, no tu reloj. Si el tiempo empeora a las 08:00, es hora de dar la vuelta, independientemente de dónde te encuentres. Por otro lado, en un día de cumbre completamente despejado y sin viento, es posible alcanzar la cumbre a última hora de la tarde y descender con seguridad de día. Hay muchas personas que deberían haber dado la vuelta, pero que siguieron adelante bajo condiciones meteorológicas duras con unas piernas que apenas las sostenían, simplemente porque todavía no había llegado la "hora límite de regreso".
La montaña y el tiempo mandan, no tú: debes estar dispuesto a adaptar tus planes a las condiciones. Dicho esto, si asciendes a solo 50 metros por hora y llegas al pie de la Canaleta apenas al mediodía, ten en cuenta que tu progreso será mucho más lento a partir de ahí, y saca la conclusión obvia.
Intenta evaluar tus posibilidades con objetividad. Si tu equipo está fuerte física y mentalmente, el tiempo es favorable y avanzáis a buen ritmo, seguid adelante. Pero si alguno de estos factores no se siente bien, bajad enteros cuanto antes. Sé siempre honesto contigo mismo y con tus compañeros de equipo.
Si tu primer intento no tiene visos de salir bien, conserva las energías, puede que puedas intentarlo de nuevo en unos días, cuando te encuentres mejor, estés más aclimatado o el tiempo haya mejorado. Asegúrate de haber incorporado flexibilidad en tu planificación y de que esto esté acordado de antemano con tu guía y tus compañeros de equipo.

