Peligro, Zona de la Muerte y regreso
Estás practicando un deporte que pone en riesgo tu vida: tómate nuestro aviso legal muy en serio, aún más en el Everest. La seguridad depende de tu elección de compañeros de equipo, especialmente si no contratas a un guía profesional o a un sherpa. Si tú y tus compañeros escaláis con sensatez, vuestro objetivo debe ser que todos bajen con buena salud, lleguen o no algunos o todos a la cumbre. No existe ninguna cumbre por la que valga la pena perder un solo dedo de la mano o del pie, y mucho menos arriesgar una vida.
Las rutas principales del Everest se subestiman con frecuencia porque son en su mayoría rutas «no técnicas». Pero cada año algunos escaladores mueren y otros pierden dedos por congelación. Puedes reducir los riesgos actuando con responsabilidad, escuchando a los guías y consultando el tiempo. Sin embargo, nunca puedes eliminar el riesgo (es parte del deporte) y también debes tener en cuenta la seguridad de los demás escaladores: si actúas de forma irresponsable, los pones en peligro a ellos también.
Una buena comunicación dentro del equipo es fundamental para una expedición exitosa. Si te encuentras mal o tienes los dedos entumecidos, ser sincero al respecto es una señal de fortaleza, no de debilidad. Cualquiera puede tener un mal día, y como compañero de equipo puedes levantar la moral de alguien o aligerar su carga. Aunque los miembros del equipo tienen el deber de ayudarse mutuamente, la responsabilidad última de tu propia seguridad recae en ti, no en tus compañeros ni en tu guía.
Zona de la Muerte
La parte alta de la montaña, por encima de los 7500 m24,606 ft (24,600 ft), se conoce habitualmente como la "Zona de la Muerte":
- Tu cuerpo se está muriendo lentamente debido a la altitud extrema a la que los seres humanos no pueden aclimatarse. Tu sistema digestivo se ralentiza y acaba deteniéndose, duermes mal o no duermes, y vas agotando tus reservas; puedes perder varios kg de peso corporal por día. Incluso sin hacer nada, te estás deteriorando, así que planifica quedarte en esta zona el menor tiempo posible, preferiblemente no más de tres días.
- Si te metes en problemas, las probabilidades de que mueras son muy altas. No puedes esperar que otros te ayuden, no porque no quieran, sino porque a esa altitud pueden ser física y mentalmente incapaces de hacerlo. Los rescates en alta montaña son la excepción, y ponen en grave peligro la vida de los rescatadores. Incluso un esguince de tobillo, un frontal que falla o un puño bloqueador roto podrían significar tu fin, sin hablar ya de una herida en la cabeza o un infarto.
- Hay decenas de cadáveres tanto en el sendero como cerca de él. En el Everest, hay relativamente pocos accidentes "clásicos" como caídas y aludes. La mayoría de los escaladores mueren de agotamiento, un infarto, un derrame cerebral o el frío, o por una combinación de estos factores, todavía sujetos a las cuerdas fijas.
Sus cuerpos se dejan con frecuencia en el lugar, creando un cementerio de alta altitud. No es una cuestión de falta de respeto, sino puramente práctica. Cuando cada paso exige todo el esfuerzo que uno puede reunir, no hay manera de que nadie pueda cargar con 80–90 kg adicionales para bajar por un terreno peligroso. Y como el aire es frío y seco, la mayoría de los cadáveres se conservan.
Hora límite de regreso
Algunos grupos creen en establecer una 'hora límite de regreso', un tiempo fijo acordado para dar la vuelta durante el ataque a cumbre y regresar a salvo. No estamos del todo de acuerdo con esta idea. Una hora límite fija puede ser algo peligroso. Creemos que el tiempo atmosférico y la condición física y mental del equipo deben ser los factores determinantes, no el reloj. Si el tiempo empeora a las 06.00 o estás ascendiendo demasiado despacio o te encuentras mal, es momento de dar la vuelta, independientemente de dónde estés. Por otro lado, en un día de cumbre completamente despejado y sin viento, algunos escaladores en buena forma han alcanzado la cumbre a última hora de la tarde y han descendido a salvo con luz diurna.
Hay muchas personas que deberían haber dado la vuelta, pero continuaron a través de condiciones meteorológicas adversas con unas piernas que apenas las sostenían, simplemente porque aún no había llegado la 'hora límite de regreso'. Las montañas y el tiempo mandan, no tú. Espera tener que adaptar tus planes a las condiciones. Es importante estar muy pendiente del tiempo: las tormentas pueden llegar muy rápido, con resultados devastadores.
Dicho esto, si estás ascendiendo a solo 50 m164 ft por hora y alcanzas el Segundo Escalón (ruta del Tíbet) o la Cumbre Sur (ruta de Nepal) 8 horas después de salir del Campo Alto, ten en cuenta que tu progreso será mucho más lento a partir de ahí, y saca la conclusión evidente. Intenta evaluar tus posibilidades de forma objetiva. Si tu equipo está fuerte física y mentalmente, el tiempo es favorable y estás avanzando a buen ritmo, sigue adelante. Pero si alguno de estos factores no te convence, baja entero lo antes posible.
Sé siempre honesto contigo mismo y con tus compañeros de equipo. Si tu primer intento no tiene visos de éxito, conserva energías y oxígeno. Así puede que puedas intentarlo de nuevo en una semana, cuando te encuentres mejor, estés más aclimatado o el tiempo haya mejorado. Asegúrate de haber incorporado flexibilidad en tu planificación y de haberlo acordado previamente con tu guía y tus compañeros de equipo.

